Análisis a fondo de los procesos monitorios

Vamos a centrarnos en las siguientes líneas en analizar los procesos monitorios. Comentaremos todos los detalles de esta figura especial, que te permite reclamar las deudas dinerarias de una forma rápida y efectiva. Con el tiempo, se ha ido extendiendo mucho su uso. En estos momentos, los procesos monitorios ya son los procedimientos más utilizados en el ámbito de lo civil.

Describiremos qué son, quién puede solicitarlos, cuál es su esquema de funcionamiento y sus plazos, los requisitos que ha de tener la deuda para ser válida, etc. También veremos los matices y diferencias que tienen los procedimientos monitorios en la Unión Europea. Esto te resultará muy útil en el caso de tener que usarlos en países distintos.

¿Qué son los procesos monitorios?

Podemos describir a estos procesos como un modo rápido y muy ágil para reclamar las deudas económicas que te deben. 

Básicamente, si el deudor muestra su oposición respecto a la reclamación, será necesario acudir a los Juzgados. Y, si no formula oposición, pero tampoco paga, el procedimiento se termina automáticamente con la resolución del juez. Entonces, se podrá proceder forzosamente a la ejecución, lo que implica embargar los bienes del deudor. Y se mantendrá activa mientras no se salde la deuda.

Esta figura surgió para luchar contra los impagos en los tratos comerciales. Sirve sobre todo a las pymes y profesionales autónomos. Aparte, también puede resultar útil para las comunidades de vecinos.

La ventaja que tiene para estos acreedores es que la solicitud que se remite al Juzgado no necesita la intervención de un abogado ni de un procurador, lo que permite ahorrar mucho dinero. Sin embargo, como veremos a continuación, en función de cómo se desarrolle el proceso o de las garantías de éxito que se busquen tener, contar con un letrado experto en la materia puede ser muy beneficioso.

¿Quiénes pueden solicitar los procesos monitorios?

En líneas generales, la Ley de Enjuiciamiento Criminal (LEC) establece que solo se pueden reclamar mediante procesos monitorios las deudas en dinero vencidas y exigibles, de cualquier importe. Por eso, no se puede utilizar para reclamar por una obra sin terminar, por ejemplo. Ni cuando sea necesario que intervenga un juez, por ejemplo, para la interpretación de una cláusula de un contrato.

Pero veamos a continuación cuáles son en detalle los requisitos de una deuda para poder ser admitida en estos procedimientos.

Los requisitos de la deuda

En primer lugar, ha de ser en dinero líquido y se tiene que saber con exactitud su importe. Por otra parte, ha de estar vencida, o sea, superarse el plazo para su pago. Y ser exigible, por estar el deudor obligado a pagar, sin que existan dudas al respecto.

La LEC nos señala que la deuda se puede acreditar recurriendo a una de estas vías:

  • Mediante cualquier documento firmado por el deudor o con su sello, marca o firma electrónica.
  • Mediante facturas, albaranes de entrega, certificaciones, telegramas, telefax o cualquier otro documento que sea el habitual en esta clase de transacciones.
  • Adjuntando al documento de la deuda otros que acrediten una relación anterior prolongada.
  • Mediante certificaciones de impago de gastos comunes, en las comunidades de propietarios de inmuebles urbanos.

Los casos más habituales que cumplen con estos requisitos son, por ejemplo, las facturas o los recibos impagados, los albaranes de entrega no abonados, los préstamos entre particulares o socios y las deudas de los propietarios con sus comunidades de vecinos.

Así, los procesos monitorios son muy ágiles, al poderlos iniciar aportando cualquier documento que acredite la relación entre las partes. Pero es conveniente justificar bien cómo surgió la deuda y las razones por las que se está reclamando.

Los procesos monitorios y los plazos de resolución

Lo primero que hay que destacar es que, en general, los procesos monitorios son sencillos. Primero, se presenta la solicitud y el Secretario del Juzgado la estudia y admite. Si tiene dudas, será el juez quien decida.

Esta solicitud inicial la debes firmar y acompañar de una copia del formulario oficial. Además, deberás recabar la documentación pertinente y entregarla también. Recuerda que has de conocer los principales datos personales de tu deudor para añadirlos. 

Las solicitudes de procesos monitorios se presentan en el Servicio Común de Registro y Reparto correspondiente a la dirección que tenga asociada el deudor. En el caso de los gastos de comunidades de propietarios, la solicitud también puede presentarse en la población donde se encuentre la finca.

En segundo lugar, después de admitida la solicitud, la Oficina Judicial requiere personalmente el pago al demandado. Lo hace en su nombre un miembro del personal del Juzgado, que acude a la dirección que se determine.

Esta parte suele ser más lenta, por las dificultades que frecuentemente se tienen para localizar al deudor

La localización del deudor

De media, los procesos monitorios suelen durar unos 8 meses. Esa tardanza se debe, fundamentalmente, a lo complicado que puede llegar a ser encontrar al titular de la deuda. 

Si no se logra localizar al demandado, no te quedará más remedio que recurrir al proceso declarativo, en el que será posible la citación por edictos. De hecho, no es del todo infrecuente no conocer su residencia habitual. O incluso que no se encuentre en el lugar del que se tenía constancia. 

Si te ocurre esto, no lo dudes y solicita al juez que te dé acceso al Punto Neutro Judicial. Te hablamos de una red a través de la cual se puede consultar la base de datos de cualquier Administración o institución. Desde allí, se realizarán las indagaciones que sean necesarias para localizar al deudor.

Lo normal es que, tras dar este paso, te trasladen la nueva dirección. Así, podrás por fin presentar el monitorio en el domicilio actual del deudor. Y solo faltará que este atienda al requerimiento de pago.

Eso sí, desde que se le localice y requiera el pago de la deuda, tendrá tan solo 20 días naturales para emitir una respuesta.

La respuesta del deudor

En este punto, le toca responder al deudor. Y esa respuesta puede ser:

  • Pagar voluntariamente: si este es el caso, te podrá pagar lo que te debe personalmente. O ingresarte el importe en la cuenta bancaria que hayas proporcionado al juez.
  • Oponerse: lo tendrá que hacer explicando en un escrito oficial los motivos por los que no paga la cantidad reclamada. De este modo, se termina este procedimiento y se continúa por la vía judicial hasta que se dicte la sentencia.
  • Dejar pasar el periodo de pago y no oponerse ni pagar: en este supuesto también termina el procedimiento, mediante auto, que reflejará el importe para su ejecución forzosa. Se procederá entonces a embargar las propiedades del deudor para afrontar la deuda y sus intereses.

Esta ejecución, si no se superan los 2000 euros, se presentará mediante un formulario normalizado y, de nuevo, no es obligatorio contar con abogado ni procurador. 

¿Debo o no buscar un abogado?

Te volvemos a repetir que, a pesar de no ser siempre obligatorio, su ayuda es siempre conveniente. Y no debes olvidar que si existe oposición sí necesitarás esta asistencia legal en el juicio posterior, si la cuantía de la deuda reclamada supera los 2000 euros

Por supuesto, también requerirás la asistencia profesional si tu deudor no paga y quieres solicitar la ejecución forzosa de la deuda.

Ten en cuenta que, si decides acometer el proceso monitorio voluntariamente con abogado y procurador, su coste no podrás repercutirlo al deudor si este acepta pagar. Sin embargo, en las reclamaciones de gastos de comunidades de propietarios sí se incluyen en las costas los honorarios de estos profesionales.

Además, los procesos monitorios están exentos del pago de las tasas judiciales. Solo si el demandante es una persona jurídica tendrá que abonar estas tasas.

Los procesos monitorios en la Unión Europea

El demandante puede elegir entre el proceso monitorio de su país o el proceso monitorio europeo. Aunque ambos son muy similares, el europeo tiene algunas pequeñas diferencias. Vamos a tratar de explicártelas todas, a continuación. Así, podrás elegir estando bien informado.

La solicitud para los procesos monitorios europeos se ha de formalizar también mediante formulario obligatorio. Pero, a diferencia del caso español, no es necesario adjuntar la documentación que justifique el importe de la deuda reclamada. Tan solo hay que explicar qué pruebas se tienen.

Por otro lado, en lugar de 20 días como es el caso de España, con los procesos monitorios europeos el deudor dispone de 30 días para presentar oposición o pagar.

Si existe oposición por parte del demandado, los procesos monitorios europeos pueden convertirse en juicios. Estos serán ordinarios o verbales, en función del importe de la deuda. Concretamente, depende de si esta supera los 6000 euros o no.

Cuando el demandado no paga y tampoco se opone, los procesos monitorios europeos se convierten automáticamente en ejecución forzosa. Y esta ejecución podrá realizarse en cualquier país que pertenezca a la Unión Europea.

En cualquier caso, el asesoramiento de un buen abogado especializado en este ámbito resulta siempre muy conveniente. Y si el demandado no acepta pagar, contar con estos profesionales se convierte en imprescindible.