¿Tienes cargas financieras? Descubre la renegociación de deudas

Muchos ven en el endeudamiento la única alternativa viable a su situación económica y financiera. Pedir préstamos, créditos rápidos, hipotecas, rehipotecas… es lo único que pueden hacer tantas y tantas familias para seguir adelante. Tampoco son pocas las personas que no tienen más remedio que recurrir a la renegociación de deudas para remontar su complicada situación.

Lo paradójico es que precisamente esta decisión, la de contraer deudas para continuar viviendo en las mismas condiciones, es la que provoca que las dificultades aumenten todavía más.

¿Sabías que hasta un 50 % reconoce tener problemas para llegar a fin de mes? Sin duda, gran parte de ese porcentaje se encuentra en esta situación por culpa de las deudas. Y por culpa también de los escasos ingresos que entran en los hogares españoles.

El pasado año 2018 el ingreso medio anual por persona se situaba en los 11.412 euros. Una cifra que a duras penas llega para afrontar los gastos que muchas familias tienen cada mes. Mucho menos si gran parte de esos ingresos se va directamente a saldar deudas pendientes. La renegociación de las deudas se convierte entonces en una posible solución. 

¿Aún no sabes en qué consiste esta operación? ¿Te interesa descubrir nuevas formas de mejorar tu economía? Continúa leyendo para averiguarlo todo sobre esta vía que puede ayudarte a superar baches económicos.

¿Cuándo conviene la renegociación de deudas?

Queremos ser claros: no siempre conviene recurrir a la renegociación de deudas para solventar problemas financieros. 

En principio, lo que se pretende conseguir es que resulte mucho más fácil pagar las deudas pendientes. Gracias a nuevas y mejores condiciones pactadas como resultado de la renegociación. Y lo ideal es que se pongan en marcha a través de rebajas de tipos de interés o aplazamientos de cuotas, por ejemplo.

¿Hay que cumplir algún requisito para la renegociación de las deudas?

Sí. No todo el mundo puede acceder a esta herramienta financiera. De hecho, de manera habitual las entidades financieras suelen ser poco proclives a aceptar esta petición por parte de sus clientes. Y, a pesar de que existe en España legislación específica que protege a los deudores en apuros, para la renegociación tendrán que cumplir generalmente los siguientes requisitos:

  • Tener, al menos, dos deudas impagadas: el solicitante tendrá que ser titular o cotitular de más de una deuda para poder hablar de renegociación.
  • Deber a más de un acreedor: es decir, que las deudas pendientes estén contraídas con dos o más personas o entidades diferentes.
  • Impagos de más de 90 días: en relación con esas deudas, tiene que haber por lo menos tres cuotas mensuales sin pagar.
  • Atrasos en el 50 % de las deudas: si estamos al día en algunas de nuestras deudas, estas no deberán suponer más de la mitad del total.

Aparte, hay que tener presente que existen casos que tienen más probabilidades de éxito que otros. El historial crediticio del solicitante, así como su actual situación patrimonial o familiar, son aspectos que se valorarán a la hora de aprobar o rechazar la renegociación de deudas

Por eso, es buena idea acompañarse de un abogado con experiencia en esta materia. Así, no te quedarás con la duda sobre si has hecho todo lo posible por acceder a esta operación.

Distintas formas de renegociar las deudas

Si estás pensando en intentar renegociar tus deudas, has de saber que existen fundamentalmente dos formas de hacerlo. Variando considerablemente las condiciones de la totalidad de las deudas, o bien sin que estas condiciones cambien demasiado. En función de esto, habrá que proceder de una forma o de otra.

La renegociación de deudas con cambios sustanciales en las condiciones

Se considera que existen cambios sustanciales cuando el actual valor del conjunto de las deudas sea, por lo menos, un 10 % menor que antes de la renegociación. Incluyendo en ese cálculo también las comisiones o intereses.

Si, tras hacer el correspondiente cálculo, la variación resulta ser igual o superior al 10 %, se procederá de la siguiente forma:

  1. Dando de baja el pasivo actual, es decir, todas las deudas que se quieran renegociar. Se tendrá que respetar, por su puesto, el valor contable del total.
  2. Dando de alta el nuevo conjunto de deudas y dándole el valor correspondiente. Teniendo en cuenta el del pasivo original y el de los costes o gastos de la transacción
  3. Lo más probable es que existe una diferencia entre los dos valores, de mayor o menor importe. En cualquier caso, se anotará en la cuenta final de resultados como corresponda: como beneficio o como pérdida.

La renegociación de deudas sin cambios sustanciales en las condiciones

En cambio, si no se supera el 10 % de variación entre el pasivo original y el final, la cuestión se simplifica. Tan solo hay que modificar el pasivo, no darlo de baja. Y ajustar su valor en función de las comisiones que se apliquen por la renovación. Para que esas comisiones se amorticen en el futuro, hay además que recalcular el tipo de interés para ajustarlo a las condiciones nuevas.

Algunos apuntes sobre la Ley de Segunda Oportunidad

Volvemos a recordarte la existencia de una ley específica para ayudar a los deudores a reconducir su situación. Anteriormente a su aprobación en 2015, solo existían facilidades en este sentido para las empresas que se declaraban en bancarrota o en concurso de acreedores. Sin embargo, con la Ley de Segunda Oportunidad también los particulares pueden tener la posibilidad de volver a empezar. 

Dentro de esta normativa se contempla, por supuesto, la renegociación de las deudas. Pero también su cancelación. Solicita información a tu abogado o asesor sobre esta vía si lo que necesitas es empezar de cero sin ninguna obligación financiera.

Nuestros consejos para que la renegociación de deudas sea un éxito

Como imaginarás, no todo el mundo que lo solicita termina accediendo a la renegociación de sus deudas. Por eso, te conviene saber cuáles son los consejos o buenas prácticas que te ayudarán a conseguirlo. Esto no solo será de utilidad para lograr tu objetivo, sino que además te permitirá ahorrar mucho tiempo y dinero en el proceso:

Asumir la realidad

A veces nos cuesta reconocer que estamos en apuros. Incluso es frecuente que nos mintamos a nosotros mismos, pensando que los problemas desaparecerán por sí solos. Esta actitud que consiste en no afrontar la realidad solo puede traerte consecuencias negativas. Mucho más si la mantienes incluso cuando tu entidad te llama constantemente o te reclama la deuda.

Si esto te ocurre, recuerda: no te escondas. Es mejor dar la cara, porque lo contrario solo empeorará las cosas a medio y largo plazo.

Ser sincero acerca de tu situación particular

En la misma línea, cuando comiences a hablar o negociar con el banco te recomendamos no mentir ni negar tu deuda. Recuerda que cualquier entidad financiera dispone de la documentación y permisos necesarios para acceder a la información que necesite consultar.

Además, contarle al responsable de tu caso cómo es tu situación en ese momento puede ayudarte sobremanera. Con ello, conseguirás una solución lo más ajustada posible a tus circunstancias. 

Eso sí, en ningún caso compartas datos o información que pueda comprometerte o volverse en tu contra. Para evitarlo, consulta siempre a tu abogado qué debes decir o hacer en cada momento.

Estudiar con calma todas las posibilidades

Es imprescindible en estos casos estar bien informado. Conocer todas las posibilidades que tienes a tu alcance puede ser determinante. Lo habitual es que el banco presente al cliente varias posibles soluciones. Y cada una será más o menos ventajosa para el usuario o para el banco. 

Para elegir bien es fundamental, aparte de estar bien asesorado, ser neutral y objetivo. La ansiedad o las ganas de olvidarnos de las deudas puede hacer que nos precipitemos y terminemos escogiendo alternativas que no, en realidad, no son las mejores para nosotros.

Aceptar las condiciones solo si son realmente asumibles

Aparte, hay que evitar a toda costa decantarnos por aquellas condiciones que, en principio, parecen ventajosas, pero que en realidad no podemos asumir. De lo contrario, no haríamos otra cosa que adentrarnos en una espiral de deuda que solo complicaría las cosas.

Tratar de mantener la calma y la cordialidad con el banco

No es extraño que se terminen perdiendo los papeles en determinados supuestos. En muchos casos, las personas arrastran deudas desde hace años, con los problemas económicos y personales que ello les puede haber causado. Pero es preferible hacer un esfuerzo y ser siempre respetuoso con nuestro interlocutor. Al fin y al cabo, él solo está haciendo su trabajo.

Mostrar buena disposición y cumplir los acuerdos

Cumplir a rajatabla el nuevo calendario de pagos que se acuerde con la entidad es lo que más deberá preocuparte tras el acuerdo de renegociación de deudas. Si consigues generar la confianza necesaria en el empleado del banco que te atienda, te resultará mucho más fácil acceder a acuerdos o pactos que te beneficien.

Como has podido comprobar, la renegociación de deudas no es un procedimiento simple. Pero, sin duda, sus ventajas hacen que merezca la pena afrontarlo con fortaleza, paciencia y compromiso. Y, sobre todo, bien asistido por un abogado de tu máxima confianza.